La realidad económica de Chile se resiste a las recetas mágicas. Así lo dejó claro Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica en una serie de declaraciones que están sacudiendo el debate público. La economista ha puesto sobre la mesa un dato incómodo pero necesario: el país arrastra un déficit fiscal estructural de 18 años. No es un problema nuevo; viene de lejos. Y ahora, con la transición política en puerta, los márgenes para maniobrar son inexistentes.
Repetto no ha sido sutil al respecto. Entre enero y marzo de 2026, su voz se ha convertido en un contrapunto esencial frente a las promesas de crecimiento ilimitado. El argumento es directo: confiar solo en la expansión económica para compensar recortes tributarios es arriesgado. Es como intentar pagar una hipoteca con una lotería ganada en el futuro; el pago hoy es distinto.
El lastre del déficit heredado
Para entender por qué es tan urgente hablar esto hoy, hay que mirar atrás. Aunque la conversación actual suele centrarse en la administración saliente, la raíz del problema se hunde más profundo. Durante el mandato de Gabriel Boric entre 2022 y 2025, el crecimiento promedio fue del 2,1%. En palabras de expertos, representa la segunda peor performance desde 1990.
Pero no es culpa exclusiva de un periodo. Los datos apuntan al año 2008. Fue entonces cuando los gobiernos comenzaron a gastar consistentemente más de sus ingresos estructurales. Dieciséis de esos 18 años mencionados por Repetto tuvieron déficits en el balance estructural. Es decir, incluso ajustando por ciclos económicos, el Estado gasta lo que no tiene. Esto no se arregla con un simple "ajuste"; requiere reconocer que los recursos son limitados.
En una entrevista de agosto de 2026, la experta señaló que no se puede depender únicamente del crecimiento económico. Mucha gente piensa que si la economía crece, todo se soluciona automáticamente. Turns out, no es así. Necesitamos pasar cuentas reales en el Congreso. Si no se estiman bien los problemas de recaudación emergentes, terminamos en crisis de liquidez.
Riesgos del recorte impositivo
La propuesta más calada en el debate reciente ha sido la rebaja del impuesto a las sociedades. Hablamos de bajar el tipo desde el 27% hasta el 23%. Un movimiento atractivo para cualquier empresario, quizás. Pero en las finanzas públicas, las matemáticas tienen una forma distinta.
- Reducción de ingresos: Este cambio implica un descenso del 5% en la recaudación para el fisco.
- Crecimiento insuficiente: Al reducir impuestos corporativos, no se recupera vía crecimiento el dinero perdido.
- Incógnita temporal: La inversión responde a permisos y contexto, no linealmente a los tributos.
Un panel de políticas públicas consultado recientemente mostró que cerca del 80% de los participantes respaldaría la bajada. Sin embargo, Repetto advierte que la discusión carece de sentido sin analizar la financiamiento. ¿De dónde sale el dinero? La respuesta fácil es "crecimiento y recorte de programas mal evaluados". Pero como ella misma dijo: eso nunca ha sucedido y no va a suceder.
Ajuste de precios de combustibles y costos políticos
Hacia finales de marzo de 2026, el calor mediático se trasladó al combustible. El gobierno anunció ajustes en el Mecanismo Estabilizador de Precios de los Combustibles (Mepco). Una decisión técnica que termina siendo profundamente política.
Ajuste de precios de combustibles en el marco de tensiones energéticas globales.Según Repetto, el costo principal aquí no es económico, sino político. El Ministerio de Hacienda está apostando implícitamente a que los precios internacionales altos se mantendrán. Piensan que los fondos que dejarán de recibir hoy son más importantes que los que podrían entrar mañana si baja el petróleo. Es una jugada de estrategia temporal.
Esperemos que no sea una apuesta fallida. El sector transportista ya muestra nerviosismo ante estas variaciones. Mantener la incertidumbre tributaria afecta las decisiones de inversión a largo plazo negativamente. Las empresas necesitan saber hacia dónde van las reglas, no cambios constantes.
Incerteza en educación y pobreza
No todo el diagnóstico de la experta gira alrededor del presupuesto. Hay zonas sociales que requieren atención. La prueba PAES, por ejemplo, no resolverá desigualdades estructurales. Los vacíos educativos reflejan diferencias sociales más profundas. Intentar cerrar esa brecha solo con exámenes académicos es ignorar el entorno donde estudian los estudiantes.
El debate de política fiscal en última instancia refleja visiones ideológicas distintas sobre el tamaño del Estado. Algunos quieren más intervención, otros menos. Lo que no discuten con la suficiente claridad es que los recursos son finitos. Como indicó Repetto en marzo: "quien quiera aprobar una ley deberá buscar recursos mediante reasignación". No hay márgenes nuevos.
Al final del día, consolidar fiscalmente no significa necesariamente cortar gasto. Puede bastar con que el gasto crezca más lentamente que los ingresos. Pero la tendencia actual sugiere lo contrario. Estamos avanzando en dirección opuesta al saneamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo lleva acumulándose el déficit fiscal en Chile?
Según el análisis de Andrea Repetto, el país llega con un déficit fiscal acumulado de 18 años, de los cuales 16 corresponden a déficits en el balance estructural, comenzando una tendencia de gastos superiores a los ingresos desde el año 2008.
¿Qué impacto tendría bajar el impuesto a las empresas del 27% al 23%?
Esta reducción representaría una caída del 5% en la recaudación fiscal total. La experta advierte que el crecimiento económico posterior no sería suficiente para compensar este ingreso perdido, complicando el sostenimiento del gasto público.
¿Hay margen fiscal para nuevas leyes o programas?
Repetto indica claramente que no existen márgenes fiscales para el próximo periodo. Cualquier nueva ley aprobada deberá financiarse mediante la reasignación de recursos existentes, dado que los recursos fiscales han estado apretados por mucho tiempo.
¿Cómo evalúa la situación del transporte y el precio de la gasolina?
Los ajustes en el Mecanismo Estabilizador (Mepco) implican un costo político significativo. Se asume que los precios altos persistirán y los fondos que hoy se dejan de ingresar serían necesarios antes que esperar una bajada futura de los combustibles internacionales.