El domingo 16 de noviembre de 2025, Chile vivió una de sus elecciones presidenciales más tensas en décadas. Con el voto obligatorio en vigor y ocho candidatos compitiendo por el sillón de La Moneda, el país se enfrentó a una decisión que definiría su rumbo político por los próximos cuatro años. La jornada, que coincidió con las elecciones parlamentarias, cerró un período de profundo descontento social y desgaste institucional, con el gobierno de Gabriel Boric evaluado como "muy malo" por casi la mitad de los chilenos. La incertidumbre no era solo sobre quién ganaría, sino si la democracia chilena podría contener la fractura entre izquierda y derecha radical.
Una carrera sin favorito claro, pero con un liderazgo incuestionable
Desde el inicio de la campaña, Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista y representante del pacto Unidad por Chile, lideró los sondeos con un sólido 30% de intención de voto. Su apoyo provenía de los sectores más mobilizados del oficialismo: jóvenes, trabajadores del sector público y comunidades indígenas. Pero su ventaja no era suficiente para evitar una segunda vuelta. La ley chilena exige el 50% más uno para ganar en primera ronda —algo que nadie logró.
El verdadero desafío para Jara llegó de la derecha, pero no de una sola dirección. José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, consolidó su base con un 20%, mientras que Johannes Kaiser, el candidato libertario de extrema derecha, captó el 16% —una cifra preocupante para los analistas que recordaban el auge de figuras similares en otros países. Por su parte, Evelyn Matthei, exsenadora y candidata de Chile Vamos, se quedó en el 15%, atrapada entre la derecha tradicional y la radical.
La derecha fragmentada y el anti-sistema como alternativa
La derecha chilena nunca ha estado tan dividida. Mientras Matthei intentaba recuperar el voto moderado, Kast y Kaiser competían por el mismo electorado descontento, pero con discursos distintos: uno más identitario y autoritario, el otro más neoliberal y anti-establishment. El resultado fue una polarización que no solo dividía a los votantes, sino también a los partidos. Renovación Nacional y UDI apoyaron a Matthei, pero muchos de sus militantes votaron por Kast, frustrados por lo que consideraban una candidatura "demasiado moderada".
En medio de este caos, Franco Parisi volvió a sorprender. Por tercera vez, el economista de 57 años, con su discurso anti-elites y su imagen de "outsider", logró mantenerse por encima del 8%. Su campaña, llena de memes, videos caseros y promesas imposibles, atrajo a quienes ya no creen en los partidos. "No voté por nadie en 2021. Esta vez voté por Parisi porque al menos dice lo que piensa", comentó una votante de 34 años en Valparaíso.
La izquierda dividida y los candidatos olvidados
La izquierda no estaba menos fragmentada. Marco Enríquez-Ominami, el exdiputado y cineasta que ha corrido por la presidencia cinco veces, obtuvo apenas el 7%. Eduardo Artés, exmilitante del MIR, y Harold Mayne-Nicholls, exdirigente del fútbol chileno, apenas superaron el 5%. Su presencia, sin embargo, no fue insignificante: desviaron votos de Jara entre los sectores más radicales, que veían en ella demasiado institucional.
La campaña también marcó un récord histórico: por primera vez, todos los candidatos votaron en sus respectivos municipios el mismo día. Kast lo hizo en Paine, un bastión de la derecha radical, mientras Kaiser lo hizo en Providencia, un barrio de clase media alta. Jara, por su parte, votó en La Pintana, una comuna popular del sur de Santiago. El simbolismo no pasó desapercibido.
¿Qué sigue? La segunda vuelta y el futuro de Chile
Con los resultados oficiales aún por confirmar, el Servicio Electoral de Chile (SERVEL) anunció que la segunda vuelta se celebrará el domingo 14 de diciembre de 2025. Las proyecciones apuntan a un duelo entre Jara y Kast —un enfrentamiento que nadie en el país quería, pero que todos parecían prever. La pregunta no es quién ganará, sino qué tipo de Chile saldrá de esto: uno más dividido, o uno que finalmente reconstruya el pacto social.
El análisis del exministro del Interior José Luis Pérez Guadalupe, del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, fue contundente: "Chile no está eligiendo entre dos proyectos, sino entre dos visiones del mundo. Una que cree en el Estado como garante de derechos, y otra que lo ve como el enemigo".
El desgaste de Boric y el fin de un ciclo
El gobierno de Gabriel Boric no fue derrotado en las urnas, pero sí sepultado por la desilusión. Su administración, que prometió una nueva constitución y una transformación social profunda, se vio atrapada en la burocracia, los escándalos y la inflación. Un sondeo de Perfil reveló que el 48,8% de los chilenos evaluaba su gestión como "muy mala". Esa cifra, más que una derrota política, fue un grito de advertencia: el pueblo no rechazó la izquierda, rechazó la impotencia.
Frequently Asked Questions
¿Quiénes son los dos candidatos que irán a la segunda vuelta en Chile?
Según los resultados preliminares y los análisis del SERVEL, la segunda vuelta se jugará entre Jeannette Jara y José Antonio Kast. Jara lideró con cerca del 30% de los votos, mientras que Kast obtuvo el 20%. Aunque Evelyn Matthei y Johannes Kaiser tuvieron un buen desempeño, ninguno superó el umbral necesario para avanzar. La segunda vuelta se celebrará el 14 de diciembre de 2025.
¿Por qué se considera que estas elecciones son históricas?
Por primera vez en la historia reciente de Chile, ocho candidatos compitieron por la presidencia con voto obligatorio, y ninguno logró superar el 50% en primera vuelta. Además, la fragmentación de la derecha, el retorno de Franco Parisi como fuerza anti-sistema y la participación de un candidato libertario como Johannes Kaiser con más del 15% de los votos, marcan un cambio estructural en la política chilena. El récord de Marco Enríquez-Ominami como candidato presidencial por quinta vez también es un hito.
¿Cómo influyó el desgaste del gobierno de Boric en los resultados?
El descontento con Gabriel Boric fue el catalizador de la votación. Con un 48,8% de chilenos evaluando su gestión como "muy mala", el voto fue más una rechazo al statu quo que un apoyo a un proyecto claro. Jara, aunque vinculada al oficialismo, logró separarse de su imagen institucional, mientras que Kast y Parisi capitalizaron el rechazo al sistema político tradicional. El voto fue, en esencia, un plebiscito contra la clase política.
¿Qué papel jugaron las encuestas en la campaña?
Las encuestas, especialmente las de Perfil y CEP, definieron la narrativa de la campaña. Jara lideró desde junio, pero su ventaja se estancó. Kast y Kaiser ganaron terreno en octubre, lo que generó pánico en la derecha tradicional. Sin embargo, las encuestas no captaron el voto de protesta de Parisi ni la movilización silenciosa de los jóvenes en zonas rurales. Muchos votantes cambiaron su decisión en los últimos días, lo que hizo que los pronósticos fueran menos precisos de lo esperado.
¿Qué significa la participación del voto obligatorio en este contexto?
El voto obligatorio en Chile aseguró una participación cercana al 89%, la más alta desde 2005. Esto no solo refleja la importancia del momento, sino también el esfuerzo de los partidos por movilizar a sus bases. Pero también significó que millones de votantes que no están convencidos de ningún candidato fueron obligados a elegir. Muchos votaron en blanco o anularon su boleta. La pregunta es si esta participación masiva traducirá en una mayor legitimidad o en una mayor frustración si el ganador no logra gobernar con mayoría.
¿Qué riesgos enfrenta Chile tras la segunda vuelta?
Si gana Kast, Chile podría enfrentar una radicalización institucional, con intentos de debilitar la Corte Suprema y reducir derechos sociales. Si gana Jara, el riesgo es la parálisis legislativa: su coalición no tiene mayoría en el Congreso, y los partidos de la derecha fragmentada podrían bloquear cualquier reforma. Ambos escenarios podrían desencadenar nuevas protestas sociales, como las de 2019. La verdadera prueba no será el 14 de diciembre, sino los meses siguientes.
Luis Navarro Carter
noviembre 18, 2025 AT 08:46Al fin alguien dijo lo que todos pensamos: esto no es elección, es supervivencia.
Catalina Maria Celeita Rodriguez
noviembre 18, 2025 AT 15:05¿Y qué tal si el problema no es quién gana, sino que nadie merece estar ahí? Jara es lo mismo que Boric con más maquillaje político, y Kast es el espejo deformado de lo que ya no queremos ser. No voté por nadie, pero si tuviera que elegir entre un incendio y un agujero negro, mejor el agujero negro. Al menos no te quema.
Akemi Cluny
noviembre 20, 2025 AT 03:11Esto es lo que pasa cuando permites que los ignorantes voten. La izquierda se fragmentó en 12 pedazos y la derecha se volvió un circo de payasos con camisa de cuero. Chile ya no es un país, es un reality show con boletas. Y lo peor? Que la gente se cree que esto cambia algo. La élite sigue igual, solo cambian los máscaras.
Natalí Saval
noviembre 20, 2025 AT 17:28La verdadera tragedia no es la segunda vuelta, es que nadie en este país ha aprendido nada. Cada elección es un nuevo episodio de la misma serie: desilusión, rabia, desesperanza. ¿Alguien recuerda cuando pensábamos que la constitución cambiaría las cosas? Ahora ni siquiera creemos en las palabras. Solo en el silencio. Y el silencio, al final, siempre gana.
Salva Baeza
noviembre 21, 2025 AT 04:33¿Kast? ¿Jara? ¿Qué más da? Ambos son producto de un sistema que nos vendió esperanza y nos dio deudas. El voto obligatorio no es democracia, es coacción. Y si alguien cree que esto va a resolver algo, está más perdido que un turista en Atacama sin agua. La única salida es dejar de creer en políticos. Y empezar a construir desde abajo. Sin banderas. Sin discursos. Solo gente. Y eso… eso no se vota.
Jacqueline Rodríguez
noviembre 22, 2025 AT 23:22NO SE RINDAN. 🌱 Hay esperanza en la acción colectiva. Si cada uno de nosotros se organiza en su barrio, en su escuela, en su trabajo… podemos construir algo más fuerte que cualquier partido. No es idealista, es necesario. La revolución no se gana en las urnas, se gana en las calles, en las reuniones, en los abrazos. ¡Sí se puede! 💪❤️
Denisse Bascuñan
noviembre 24, 2025 AT 08:02La verdad es que nadie quiere a Kast, pero muchos tienen miedo de Jara. Y eso es lo más peligroso: no votar por lo que crees, sino por lo que menos te asusta. El sistema ya ganó. Solo que ahora tiene dos caras. Y ambas son iguales: no escuchan. Lo único que cambia es el color del discurso.
Sinuhe Carrasco Rojas Sikaro
noviembre 24, 2025 AT 16:52Yo voté por Parisi. No por creer en él, sino porque al menos no mentía. Decía que no tenía soluciones, y eso me pareció honesto. En un país donde todos prometen milagros, la honestidad es el último lujo.
Melissa Saurio
noviembre 26, 2025 AT 07:31Y si todo esto es una distracción? ¿Y si el verdadero poder no está en La Moneda, sino en los bancos, en las mineras, en las multinacionales? ¿Alguien más se dio cuenta de que los candidatos ni siquiera mencionan eso? Jara promete más Estado, Kast promete más represión… pero nadie pregunta: ¿quién controla el dinero? 🤔
Alejandra Araya
noviembre 27, 2025 AT 17:17¿Alguien leyó el informe del CEP sobre la movilización de votantes en zonas rurales? Los datos muestran que el 63% de los que votaron por Kast en regiones no lo hicieron por ideología, sino por desesperación económica. El discurso de odio no gana, el hambre sí. Y eso no se arregla con discursos.
Fabián Opua
noviembre 28, 2025 AT 10:22Interesante cómo nadie habla de la educación. Si el 70% de los chilenos no entiende qué es un presupuesto, ¿cómo esperan que elijan bien? La democracia no funciona con votos ciegos. Necesitamos escuelas que enseñen pensamiento crítico, no memorización de lemas. Pero eso… eso no da votos.
Oscar Sobarzo Algar
noviembre 29, 2025 AT 11:35El voto obligatorio es una farsa. ¿Cómo puedes decir que es democracia si obligas a personas que no entienden el sistema a elegir entre dos monstruos? La única cosa que logra es aumentar el voto en blanco. Y eso… eso es el verdadero mensaje.
Barbara Orrego
noviembre 29, 2025 AT 15:23yo vote por kast por que los comunistas son unos ladrones y los otros son unos debiles, chile necesita un hombre fuerte no una mujer que habla de derechos pero no de orden. jaja
Alvaro Fuentes
noviembre 30, 2025 AT 15:21parisi es el unico que dice la verdad, todos los politicos son iguales, pero el por lo menos no se hace el inocente. y si no te gusta, no voto. pero si votas, callate y aguantate.
MARIA HENRIQUEZ PINTO
diciembre 2, 2025 AT 08:30me dio pena ver a Jara votar en La Pintana… y luego ver a Kast en Paine como si fuera un rey. ¿Sabes qué? No importa quién gane. Lo que importa es que ya nadie se siente representado. Y eso… eso duele más que cualquier derrota.
Stefano Pugliese
diciembre 2, 2025 AT 16:16¿Alguien más notó que el 80% de los candidatos tienen PhD? ¿Y que el 95% de los votantes no? ¿Esto es democracia o un club de intelectuales que se creen salvadores? 😅
Fernando Berrios
diciembre 3, 2025 AT 23:38La fragilidad institucional chilena no es un producto de esta elección, sino el resultado de una descomposición social acumulada durante décadas. La ausencia de un proyecto nacional coherente, la erosión del capital social y la substitución del debate público por la performancia mediática han generado un vacío de legitimidad que ningún candidato, por más carismático que sea, puede llenar. El voto obligatorio, lejos de fortalecer la democracia, ha revelado la profundidad de su descomposición.
José Lecaros
diciembre 5, 2025 AT 01:36Y si todo esto es un juego de los ricos para mantener el control? ¿Qué pasa si Jara y Kast son los dos lados de la misma moneda? Uno promete más control, el otro más gasto… pero ambos mantienen el mismo sistema. ¿Alguien ha pensado que quizás no hay una solución dentro del juego? ¿Y si la única salida es dejar de jugar?
PEDRO TOMAS MERINO BUSTOS
diciembre 5, 2025 AT 22:07¿Alguien se fijó que el SERVEL publicó los resultados a las 23:47? ¿Y que el mismo día, un servidor de la Universidad de Chile se cayó? Coincidencia? No. Es una operación. Ellos ya saben quién ganó. Solo están esperando el momento perfecto para anunciarlo. La democracia es un show. Y nosotros, el público.
Francisco Olivos
diciembre 7, 2025 AT 02:59La verdadera tragedia no es la polarización, sino la mediocridad de los candidatos. Jara es una burocrata con discurso de izquierda; Kast, un demagogo con discurso de derecha. Ambos carecen de visión, de profundidad, de humildad. Y lo peor: nadie en este país parece darse cuenta de que la política no es un espectáculo, sino un deber. Y nosotros, como ciudadanos, hemos dejado de ejercerlo.